NUEVO ESPACIO CREATIVO EN HONOR A NUESTRA LU… “Fantasías Lulovers”

En este mes Aniversario de la Comunidad de Fans de Lucy Helena, que el 9 de junio celebrará tres años como “Club de Fans Hemos Sentido Amor”, queremos inaugurar un espacio especial en su web oficial denominado “Fantasías Lulovers”. Éste pretende ser un pequeño regalo para todos los fanáticos y seguidores de su música, recopilando diferentes creaciones narrativas de ficción como cuentos, poesías, canciones  o cualquier inspiración que ustedes deseen compartir y que tenga relación directa con nuestra querida artista,  con su música, con su carrera o su persona…. la única condición es que sea original.

Aquí les dejamos entonces para vuestra inspiración el primer cuento de éste espacio.

LUCY HELENA Y SU GLORIA
Por Gonzalo Figueroa Cea

Llegan Orestes y Diana al mercado. Hay una música energética que llega a sus oídos, casi como de golpe, al cruzar el portón del recinto. Es bailable. El recepcionista de la caseta, un robusto pero bien formado y sonriente moreno con acento caribeño, le da el tiket a Orestes para que estacione tranquilamente dentro del lugar, cuyo aire libre contrasta con el encierro característico de otros negocios del rubro.

-¿Le gusta la música, amigo?

-Sí, por supuesto.
-Así recibimos a nuestros amigos acá -continúa sonriente el morocho, quien se mueve al unísono de un baile que pareciera venido de Centro América y El Caribe. Su sonrisa no se apaga.
Pero Orestes no tiene tiempo para preguntar más acerca de lo que le atrae en ese momento. Diana, tan sociable siempre, tampoco. Un tipo, muy neurótico atrás, toca la bocina y pareciera que ésta se transforma en el más desagradable de los ecos.
Pese a la gran cantidad de automóviles, se acomoda con facilidad en un espacio que parecía como concebido anticipadamente para el automóvil. ¿Su artífice? Jonathan, un joven rubio de piel tostada y muy delgado, quien en otras ocasiones ha lavado el mismo vehículo, además de cuidarlo, mientras la pareja compra fruta y verdura en los galpones de los costados del estacionamiento, acompañada de sus pequeñas hijas Simona y Natalia.
-¿Cuánto tarda, jefe? -pregunta el joven, una especie de Brad Pitt o Leonardo DiCaprio pero al estilo sudaca, al decir de Los Prisioneros.
-Lo de siempre.
-No se preocupe, jefe lo tendré listo a la vuelta -dice con una sonrisa de oreja a oreja el muchacho, mientras canta y baila al son de aquella música que pareciera interminable, pero a la vez atractiva.
-Entretenido el estribillo -comenta Diana.
-¡Salud!…¡saluud!🎼🎵🎶 .-canta Orestes.
-¿Por qué?.🎶🎵🎼-retruca sonriente la mujer. De todos modos, están tan atraidos como intrigados con la procedencia de aquella música.
Dirigidos ya hacia el recodo oriente del recinto, se produce el asombro mayor: en la misma entrada del galpón respectivo está la banda que escuchaban a la entrada, la que toca completamente en vivo y cuenta con baterista y percusionista, guitarrista, bajista, tecladista, los encargados de la sección de vientos y la cantante: una morena, quien justo allí baila vigorosamente junto a uno de los más populares vendedores del mercado. Tras dar una gran lección de cómo moverse armónicamente, ella prosigue el canto, finalizan de tocar, vienen los calurosos aplausos y vítores de un espontáneo y alegre público, y ella se dirige a este improvisado pero motivado auditorio.
-Muchas gracias, queridos amigos y amigas. Créanme que lo disfrutamos mucho con mis amigos músicos y este lindo ida y vuelta no sería tal sin vuestra hermosa presencia.
Los aplausos irrumpen nuevamente y con mayor entusiasmo todavía.
-Ahora haremos un tema al estilo de Lucy Helena, una gran amiga que triunfa en México y el resto de América Latina: “He sentido amor”.
Con “He sentido amor” el ambiente festivo se desborda: bailan todos. Y “todos” son vendedores, clientes, personal que desarrolla labores anexas, niños… Y todos conocen el estribillo, cuya forma y fuerza coral se extiende por varias cuadras, incluso cerca de la estación Patronato del Metro: “…por primeera vez…nunca imaginéé …que iba a seer …de ti 🎶🎼🎵“.
Cerrado el improvisado pero entretenido evento, muchos se acercan al grupo y a la cantante a conprarles CDs o darles un bien merecido dinero como pertinente retribución. Orestes, Diana y las niñas no son la excepción.
-Te felicito: cantas extraordinario y luces radiante -le dice Diana a la muchacha.
-Gracias.
-¿Cuál es tu nombre?
-Gloria Estefan

 

 

 

 

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